Chicago Bears 2026: la temporada de validación para Ben Johnson y Caleb Williams
Tras conquistar la NFC Norte y volver a ganar en playoffs, los Bears inician 2026 con aspiraciones de Super Bowl, una ofensiva renovada y dudas en la secundaria.

Durante demasiado tiempo, cada nuevo proyecto de los Chicago Bears comenzó con la misma promesa: paciencia, desarrollo y la esperanza de que esta vez el resultado fuera diferente. Esa narrativa ya no alcanza.
La primera temporada de Ben Johnson cambió el punto de referencia. Chicago terminó 11-6, conquistó la NFC Norte y derrotó a Green Bay para conseguir su primera victoria de postemporada en 15 años. La ofensiva, última de la NFL en yardas durante 2024, ascendió al sexto lugar en 2025 y convirtió a Caleb Williams en el centro de una transformación que dejó de ser teórica.
El progreso fue real. También lo fueron las deficiencias: demasiados partidos dependieron de remontadas extraordinarias, la defensa permitió más puntos de los deseables y la temporada terminó en tiempo extra ante los Rams.
Por eso 2026 no será el año de la promesa. Será el año de la comprobación.
Un Super Bowl que ya puede mencionarse
Pocos jugadores representan mejor el recorrido reciente de la franquicia que Jaylon Johnson. El cornerback entra en su séptima temporada después de convivir con tres entrenadores en jefe, cinco coordinadores defensivos y algunas de las etapas más frustrantes de la reconstrucción.
También fue una de las voces más firmes del vestidor durante el derrumbe de la era de Matt Eberflus. No puede atribuírsele por sí solo la caída de aquel régimen, pero sí reconocer que su inconformidad pública expresó el cansancio de un grupo que exigía estándares más altos.
Ahora su discurso es distinto.
“Este es el equipo con más confianza y talento que hemos tenido desde que estoy aquí. Tenemos la oportunidad de hacer algo especial. Nunca antes el Super Bowl había sido un tema tangible para nosotros”.
— Jaylon Johnson
La palabra importante es tangible. Johnson no está garantizando un campeonato ni confundiendo confianza con resultados. Está reconociendo que, por primera vez durante su carrera en Chicago, el plantel tiene argumentos suficientes para incluir el Super Bowl entre sus objetivos legítimos.
Esa convicción, sin embargo, trae una responsabilidad nueva. Cuando competir por el campeonato se vuelve una expectativa razonable, repetir lo conseguido deja de ser suficiente.
Ben Johnson quiere convertir la improvisación en método
La ofensiva de 2025 fue productiva, pero su imagen más memorable nació fuera de estructura. En cuarta y ocho contra Green Bay, Williams escapó de la presión y completó un pase de 27 yardas a Rome Odunze durante la histórica remontada de playoffs. La jugada —convertida después en inspiración para la portada de Madden NFL 27— resumió el talento poco convencional del quarterback.
Durante la temporada baja, Johnson estudió esas jugadas extendidas con una pregunta concreta: ¿cómo transformar una reacción espontánea en una fuente repetible de producción?
El llamado scramble drill comienza cuando la jugada original se rompe. El quarterback abandona la bolsa y los receptores deben reajustar sus rutas sin una conversación previa. Para que funcione no basta con “improvisar”: todos deben interpretar el movimiento de Williams de la misma manera.
Chicago trabajó especialmente en tres elementos:
- Reconocimiento: identificar de inmediato cuándo termina la estructura original de la jugada.
- Movimiento: mantener las rutas vivas y atacar los espacios que deja la cobertura.
- Comunicación: leer la dirección del quarterback y reaccionar sin señales verbales.
La referencia natural son las ofensivas de Green Bay con Aaron Rodgers, capaces de convertir jugadas rotas en castigos profundos. Pero el objetivo de los Bears no debe ser vivir del caos. La improvisación funciona mejor como recurso adicional que como sustituto de una ofensiva puntual.
Ese será uno de los grandes retos de Williams: conservar la creatividad que lo hace especial y, al mismo tiempo, controlar partidos sin necesitar una hazaña cada semana.
El intercambio de Gervon Dexter: una apuesta, no una certeza
La decisión más discutible del cierre de pretemporada fue enviar a Gervon Dexter Sr. a Atlanta a cambio del defensive back Clark Phillips III y una selección de quinta ronda de 2027.
El razonamiento se entiende. Las lesiones de Kyler Gordon y Coby Bryant redujeron la profundidad de la secundaria, mientras que los novatos Jordan van den Berg y Jayden Loving se ganaron la confianza del cuerpo técnico en la línea defensiva. Van den Berg, selección de sexta ronda, destacó por su energía y consistencia durante el campamento.
“Todavía está aprendiendo el juego hasta cierto punto, pero es impresionante lo que aporta. Ha sido el mismo todos los días, siempre con una sonrisa. Ama este deporte y ama el proceso”.
— Ben Johnson sobre Jordan van den Berg
Nada de eso elimina el riesgo. Dexter había acumulado 11 capturas en las dos temporadas anteriores y ofrecía experiencia en una defensiva que necesita presionar con mayor regularidad. Phillips atiende una necesidad inmediata y la selección añade valor futuro, pero Chicago entregó a un jugador joven con producción comprobada.
El movimiento refleja confianza en la nueva rotación interior. Determinar si fue visión o exceso de confianza requerirá algo más que una buena pretemporada.
Los inesperados que sobrevivieron al verano
La parte baja del roster también cuenta la historia de este equipo. Beau Gardner, Jayden Loving, Skyler Thomas y Hayden Large llegaron como agentes libres no seleccionados en el Draft y aparecieron en la lista inicial de 53 jugadores.
Large protagonizó el recorrido más improbable: superó una lesión grave en la preparatoria, comenzó su carrera universitaria en la NAIA y terminó ganándose un lugar como jugador sin beca en Iowa. Su verano convenció a los Bears, aunque una lesión sufrida antes del comienzo de la campaña lo envió a la reserva de lesionados el 1 de septiembre.
Ese movimiento permitió el regreso al roster activo de Jack Sanborn, mientras que el liniero defensivo James Lynch también fue recontratado. Es un recordatorio de que la lista inicial de 53 nunca es una obra terminada; es apenas la primera fotografía de un plantel que cambiará durante toda la temporada.
Para Loving, en cambio, la oportunidad sigue abierta. Comenzó el campamento lejos de los primeros lugares de la rotación y terminó haciendo imposible que el cuerpo técnico lo ignorara. Su desafío ahora es demostrar que la energía mostrada contra suplentes puede sostenerse cuando enfrente líneas ofensivas titulares.
La secundaria abre la temporada bajo presión
La mayor inquietud se encuentra en una posición que hace un año parecía una fortaleza. Kyler Gordon comenzará la campaña en la lista de reserva/PUP después de perderse casi todo el verano. La designación lo obliga a permanecer fuera durante al menos cuatro partidos y no existe todavía una fecha segura para su regreso.
Coby Bryant también fue trasladado a la reserva de lesionados, aunque conserva la posibilidad de volver más adelante. A esas ausencias se suma Shemar Turner, quien continúa recuperándose de una lesión de ligamento cruzado anterior y también iniciará el año en PUP.
La llegada de Phillips ofrece otra alternativa para el puesto de nickel, pero no resuelve por sí sola el problema. Cam Lewis, Josh Blackwell y el novato Malik Muhammad II forman parte de las opciones de Dennis Allen para cubrir el interior.
La pregunta no es solamente quién ocupará el puesto de Gordon. También importa cuánto deberá modificar Allen sus coberturas y presiones para proteger una zona donde la comunicación y la experiencia son esenciales.
Carolina representa el primer examen, no la respuesta definitiva
Los Bears abrirán la temporada el domingo en Charlotte contra los Carolina Panthers. El enfrentamiento vuelve a colocar frente a frente a Caleb Williams y Bryce Young, dos quarterbacks unidos para siempre por el intercambio de 2023 que alteró el destino de ambas franquicias.
Chicago llega con mayor presión. Después de un campeonato divisional y una victoria en playoffs, una actuación competitiva ya no será considerada un avance moral. El equipo de Johnson debe comenzar a demostrar que puede ganar sin depender siempre de recuperaciones de balón, remontadas improbables o genialidades individuales.
Una sola tarde no definirá la temporada, pero sí puede revelar algunas respuestas iniciales:
- Si la línea ofensiva renovada puede proteger a Williams y establecer el juego terrestre.
- Si la ofensiva funciona con disciplina antes de recurrir a la improvisación.
- Si la nueva rotación defensiva puede reemplazar la presión que aportaba Dexter.
- Si la secundaria resiste mientras espera el regreso de sus lesionados.
El apunte del Fanaticoso: ya no basta con emocionar
Los Bears de 2025 recuperaron algo que la franquicia había perdido: relevancia, identidad y la sensación de que ningún partido estaba decidido. Fueron divertidos, resistentes y, por momentos, extraordinarios.
Ahora deben ser algo más: consistentes.
Ben Johnson ya demostró que puede transformar una ofensiva. Caleb Williams ya demostró que puede responder cuando el partido parece perdido. Ryan Poles ya reunió un plantel capaz de hablar abiertamente sobre el Super Bowl.
La siguiente prueba consiste en convertir esas capacidades en un equipo que controle partidos, sobreviva a sus lesiones y cumpla con expectativas que ya no pueden esconderse detrás de la palabra “reconstrucción”.
La ventana existe. Es tangible. Pero las ventanas de campeonato no permanecen abiertas por decreto: hay que atravesarlas.
La validación comienza en Carolina.
Bear Down.
