Dos quarterbacks, 629 yardas por pase y un gol de campo de 58 yardas que terminó decidiendo la noche. Los Chicago Bears vencieron 30-24 a los New England Patriots en Thursday Night Football, mejoraron a 5-2 y ofrecieron bastante más que un duelo atractivo entre Caleb Williams y Drake Maye. Hubo un receptor que convirtió cuatro atrapadas en 130 yardas, una intercepción en la zona de anotación y una decisión de Ben Johnson que pudo convertirse en escándalo o en celebración.

La victoria llegó con imperfecciones: una anotación permitida en la última jugada de la primera mitad, oportunidades desperdiciadas y la preocupante lesión de Cole Kmet. Pero también dejó pistas sobre lo que esta ofensiva puede llegar a ser cuando sus jóvenes figuras se conectan.

Caleb y Maye: los números cuentan una parte de la historia

El enfrentamiento entre las selecciones número 1 y 3 del Draft de 2024 cumplió con la expectativa. Williams completó 22 de 33 pases para 308 yardas, dos touchdowns y ninguna intercepción; Maye respondió con 24 de 31 para 321 yardas, dos touchdowns, una intercepción y otra anotación por tierra.

Más interesante que la suma de 629 yardas aéreas fue la manera en que Chicago generó sus avances. Williams completó ocho pases de al menos 20 yardas: cuatro a Luther Burden III, tres a Rome Odunze y uno a Colston Loveland. No fue una ofensiva sostenida exclusivamente por una gran jugada aislada; encontró explosividad en distintos receptores y en situaciones críticas.

Además, Williams superó las 300 yardas por segundo partido consecutivo tras su lesión. Según la cobertura de Chicago, ningún quarterback de los Bears lo conseguía en juegos consecutivos desde Mitchell Trubisky en 2018. Su cuenta de 26 partidos de carrera sin intercepciones lo mantiene empatado con Jared Goff y Jalen Hurts por la mayor cantidad desde su llegada a la NFL en 2024.

Ben Johnson resumió la actuación sin exageraciones: destacó las jugadas explosivas y los pases de Williams hacia receptores en el segundo nivel. Y Caleb repartió el crédito entre el diseño de las jugadas, las rutas y la protección. La conclusión es más interesante que cualquier elogio individual: cuando el quarterback tiene opciones y tiempo para elegir, el ataque de Chicago puede lastimar de varias maneras.

Luther Burden III: cuatro recepciones, un partido entero de problemas

Cuatro atrapadas. 130 yardas. Un touchdown. Todas antes del descanso. Ese fue el daño de Luther Burden III, cuyo promedio de 32.5 yardas por recepción resume una noche de explosividad poco común.

Su recepción de 58 yardas no fue únicamente velocidad: Rome Odunze contribuyó con un bloqueo campo abajo que ayudó a convertir la jugada en una ganancia enorme. Y en el touchdown de 24 yardas, un pase pantalla se transformó en una carrera entre bloqueadores: Colston Loveland, Kalif Raymond y hasta jugadores de la línea ofensiva acompañaron la jugada.

Johnson destacó precisamente eso: más que la recepción, le llamó la atención la cantidad de compañeros que aparecieron bloqueando. Williams también restó importancia a su propio pase y puso el foco en la ejecución colectiva.

El detalle para recordar no es solo que Burden produjo 130 yardas; es que Chicago está construyendo jugadas explosivas que dependen tanto de la habilidad del receptor como del esfuerzo de quienes no reciben el balón.

Cairo Santos pidió el balón y respondió con historia

La escena tiene todos los ingredientes de una buena historia deportiva. Santos había estrellado un intento de 53 yardas contra el poste derecho, desperdiciando la oportunidad de ampliar la ventaja. Más tarde, después de una captura que hizo retroceder a Chicago, Ben Johnson tuvo que decidir si enviaba otra vez a su pateador, ahora desde 58 yardas.

Santos contó después que habló con el coordinador de equipos especiales Richard Hightower y dejó clara su disposición. Cuando Johnson preguntó si quería intentarlo, la respuesta fue directa: «Lo quiero», según su relato de la conversación.

Y lo convirtió.

El gol de campo fue el más largo de la carrera de Santos e igualó el récord de franquicia establecido por Robbie Gould en 2013. También amplió a 28 su marca de goles de campo de al menos 50 yardas con los Bears.

Hay un detalle técnico delicioso: Santos explicó que en el intento fallado había tratado de darle un ligero efecto al balón, anticipando movimiento por el viento. Para el de 58 decidió apuntar directamente al centro. Esta vez, la pelota no se desvió.

La patada puso a Chicago arriba 30-21 con 1:34 por jugar. New England respondió con un gol de campo, pero Rome Odunze recuperó la patada corta y terminó con la amenaza.

La intercepción que no aparece en las estadísticas de Caleb

La única entrega de balón del partido llegó cuando Drake Maye buscaba anotar en territorio de Chicago. D’Marco Jackson interceptó un pase en la zona de anotación y frustró una oportunidad de New England que podía cambiar la dinámica del encuentro.

La ofensiva de los Bears respondió con una serie de 80 yardas culminada por el touchdown de Burden. En vez de permitir que los Patriots igualaran o se acercaran, Chicago convirtió la intervención defensiva en puntos propios.

Kyler Gordon también continuó su extraordinario regreso: después de conseguir tres capturas en Atlanta, añadió otra contra Maye, esta vez en cuarta oportunidad durante la primera posesión de los Patriots. Ya suma cuatro capturas en la temporada, la mayor cantidad entre los jugadores de la secundaria defensiva de la NFL hasta esta semana, según los Bears.

La defensa, sin embargo, dejó una advertencia imposible de ignorar. Con solo segundos antes del descanso, Rhamondre Stevenson convirtió un pase corto en un touchdown de 48 yardas. Chicago permitió que una ventaja de 20-7 se redujera a 20-14 justo antes de ir al vestidor.

Los números escondidos detrás del 5-2

Hay cifras que explican mejor la identidad actual del equipo que el marcador final:

  • D’Andre Swift llegó a siete touchdowns terrestres en los primeros siete partidos. Ningún corredor de Chicago alcanzaba esa cifra tan pronto en una temporada desde Neal Anderson en 1990.
  • Los Bears no han estado abajo en el marcador en sus últimos dos encuentros: 107 minutos y 8 segundos con ventaja, y cero segundos en desventaja ante Falcons y Patriots.
  • New England corrió para apenas 70 yardas, su menor producción terrestre de la temporada, después de acumular 143, 165 y 148 en sus tres victorias anteriores.
  • Chicago ganó el volado por primera vez en siete partidos. Había perdido los seis anteriores, una secuencia con una probabilidad aproximada de 1.6 % si cada resultado es equiprobable.

No todos esos datos tienen el mismo peso competitivo. Pero juntos dibujan un equipo que puede ganar con pases largos, con presión defensiva y, cuando hace falta, con una patada improbable.

La factura de la victoria: Cole Kmet y los errores que siguen apareciendo

No todo fue celebración. Cole Kmet abandonó el partido con una lesión de rodilla y fue trasladado al vestidor. Ben Johnson reconoció después del encuentro que el panorama inicial no le parecía alentador, aunque entonces todavía no había un diagnóstico definitivo. El novato Malik Muhammad también salió con una lesión en un dedo del pie.

La baja de Kmet merece atención más allá de sus tres recepciones para 28 yardas: su participación en bloqueos y en formaciones con múltiples alas cerradas forma parte del repertorio ofensivo. Una ausencia prolongada obligaría a redistribuir responsabilidades.

También quedó pendiente una vieja tarea: cerrar los partidos sin regalarle oportunidades al rival. Chicago permitió una anotación evitable antes del descanso, falló un gol de campo importante y dejó a New England con una última posibilidad de recuperar el balón. Son errores que una victoria puede disimular, pero no borrar.

El apunte del cronista

Hay una diferencia entre tener un quarterback capaz de lanzar para 300 yardas y tener una ofensiva que sabe cuándo terminar de aplastar a su rival. Los Bears están cada vez más cerca de lo primero. Lo segundo todavía está en construcción.

Caleb Williams encontró ocho jugadas de más de 20 yardas. Luther Burden convirtió cuatro recepciones en una pesadilla para New England. Kyler Gordon volvió a presionar al quarterback. Cairo Santos pateó desde 58 yardas como si el fallo anterior no hubiera ocurrido.

¿Y aun así Chicago necesitó recuperar una patada corta para asegurar el triunfo?

Ese contraste define a los Bears de este momento: un equipo con talento suficiente para entusiasmar y con detalles pendientes suficientes para inquietar. La buena noticia es que ya no dependen de una sola fórmula para ganar. La mala es que siguen dejando puertas entreabiertas.

Rome Odunze expresó después del partido la ambición del vestidor: consideran que pueden competir por un Super Bowl. Es una declaración fuerte para un equipo de 5-2, y precisamente por eso merece tomarse en serio: no como garantía, sino como una vara de exigencia.

Si Chicago quiere que esa conversación deje de sonar prematura, tendrá que aprender a convertir las ventajas en sentencias. Contra los Patriots alcanzó con el talento de Williams, la velocidad de Burden y la pierna de Santos. Habrá noches en las que no alcance.

Los Bears llegan a su descanso prolongado con una victoria valiosa y una pregunta que sigue creciendo: ¿estamos viendo a un verdadero contendiente o a un equipo que todavía necesita demasiados rescates heroicos?

¿Qué te dejó más impresionado: la evolución de Caleb Williams, la explosión de Luther Burden III o el gol de campo histórico de Cairo Santos?