Bears 27, Eagles 7: la noche de Case Keenum en Soldier Field
Crónica de Bears vs. Eagles en la Semana 3 de la NFL 2026: Case Keenum lanzó dos touchdowns, la defensa de Chicago produjo tres entregas y los Bears ganaron 27-7 en Monday Night Football.

Una semana después de quedarse sin touchdowns contra Minnesota y perder a Caleb Williams por una lesión en el isquiotibial, los Chicago Bears regresaron a Soldier Field con su tercer quarterback y pocas certezas. Terminaron la noche con una gran victoria 27-7 sobre los Philadelphia Eagles, tres entregas de balón provocadas y una actuación que cambió el ánimo de la ciudad.
El protagonista fue Case Keenum, un veterano de 38 años que no disputaba un partido de temporada regular desde 2023. Pero reducir la historia a una sorpresa individual sería perder de vista lo más importante: Chicago protegió a su mariscal, Ben Johnson construyó un plan adecuado para sus fortalezas y la defensa dominó por completo la segunda mitad.
No fue una obra sin defectos. Los Bears desperdiciaron una posesión desde la yarda 1, corrieron poco durante la primera mitad y recibieron otra alarma en el tackle izquierdo. Aun así, fue una mejor actuación.
Keenum convirtió la emergencia en una oportunidad
Keenum inició porque Williams estaba descartado y Tyson Bagent no salió del protocolo de conmoción cerebral hasta el domingo, demasiado tarde para participar plenamente en la instalación del plan ofensivo. La decisión parecía conservadora: entregar el balón al quarterback con mayor experiencia y pedirle que evitara errores contra la defensa de Vic Fangio.
El resultado superó esa expectativa. Keenum completó 24 de 34 pases para 247 yardas, lanzó dos touchdowns, no entregó el balón y terminó con un índice de pasador de 110.8. Además, anotó por tierra en un avance de una yarda. Fue su primer partido desde diciembre de 2023 y su primera apertura en casi tres años.
Su mayor virtud no fue el brazo, sino el ritmo. Keenum tomó decisiones rápidas, distribuyó el balón entre siete receptores y no fue capturado. Completó 14 de 20 pases para 145 yardas y dos anotaciones en lanzamientos realizados en menos de 2.5 segundos. Después de la presión constante que Minnesota aplicó una semana antes, la diferencia fue evidente.
Ben Johnson también cambió el libreto. En lugar de pedirle a Keenum que extendiera jugadas, diseñó lecturas claras, pases cortos y oportunidades para ganar yardas después de la recepción. El quarterback mantuvo el ataque dentro del sistema y evitó que Philadelphia pudiera convertir el partido en una persecución.
“Esto se trata de Case Keenum y de lo que fue capaz de hacer esta noche. Jugó un partido muy eficiente y no podría estar más orgulloso de él”.
— Ben Johnson, en declaraciones posteriores al partido; traducción del inglés.
Burden abrió la puerta; Raymond rompió el partido
Chicago marcó el tono desde la primera posesión con una serie de 11 jugadas y 66 yardas. Keenum completó cinco de sus primeros seis pases y terminó el avance con un pase pala de ocho yardas a Luther Burden III. El novato recibió cerca de la yarda 5, absorbió el contacto y cruzó la línea con la ayuda de sus compañeros.
Burden terminó con siete recepciones para 61 yardas y un touchdown. Su participación confirmó que puede ser algo más que una pieza complementaria: fue una salida confiable para un quarterback que necesitaba respuestas inmediatas.
El golpe definitivo llegó en el tercer cuarto. Kalif Raymond encontró el centro del campo completamente abierto, recibió el pase en movimiento y venció al último profundo para completar un touchdown de 41 yardas. Sus seis recepciones para 90 yardas encabezaron al equipo.
La jugada reflejó la noche de Johnson: formación, movimiento y rutas diseñadas para crear una decisión sencilla. Keenum no necesitó inventar; solo reconocer el espacio y entregar el balón a tiempo.
Chicago cerró el partido con una serie de 13 jugadas y 52 yardas que consumió más de siete minutos. Keenum provocó un fuera de lugar de Moro Ojomo en cuarta y dos, y después anotó con un avance de una yarda. A los 38 años y 223 días, se convirtió en el jugador de mayor edad en la historia de los Bears con un touchdown terrestre.
La línea ofensiva respondió, pero reapareció la duda en el lado izquierdo
Después de la pobre actuación contra Minnesota, la línea tenía una obligación clara: darle a Keenum un partido manejable. Lo consiguió. Philadelphia no registró capturas y el veterano pudo operar con un reloj mucho más estable.
La mejoría no significa que todas las dudas hayan desaparecido. El ataque terrestre produjo apenas 27 yardas en la primera mitad, antes de sumar 101 después del descanso. D’Andre Swift terminó con 84 yardas en 20 acarreos; la producción llegó cuando la defensa ya tenía que respetar el pase y comenzaba a perder posesiones.
La preocupación principal fue Braxton Jones, quien abandonó el encuentro en el tercer cuarto con una lesión en la rodilla derecha y no regresó. Theo Benedet ocupó su lugar. Hasta que los Bears comuniquen los resultados de los estudios, no es responsable anticipar la gravedad ni el tiempo que podría perderse. La situación vuelve a colocar bajo atención una posición que Chicago todavía no ha estabilizado.
Tres entregas y una segunda mitad asfixiante
La defensa de Dennis Allen llevaba dos semanas mostrando señales contradictorias. Permitió 37 puntos en Carolina, aunque produjo jugadas oportunas; después sostuvo a Minnesota en nueve puntos, pero lo hizo bajo condiciones climáticas extremas. Frente a Philadelphia entregó una prueba más convincente.
Los Eagles consiguieron apenas 62 yardas totales en la segunda mitad, con tres series consecutivas de tres jugadas y despeje para comenzar el tercer cuarto. Chicago limitó a Jalen Hurts a 153 yardas por pase, un índice de 64.2 y una intercepción. Philadelphia convirtió solo dos de nueve terceras oportunidades.
La primera entrega nació de Austin Booker, quien le arrancó el balón a Tank Bigsby después de una recepción corta. Xavier Woods recuperó el ovoide en la yarda 15 de Philadelphia. Los Bears no aprovecharon la posición de campo: una recepción de Colston Loveland fue marcada en la yarda 1 y la ofensiva entregó el balón en cuarta oportunidad. Fue uno de los pocos momentos en que faltó contundencia.
La segunda pérdida evitó una anotación rival. Hurts salió momentáneamente para ser evaluado por una posible conmoción después de recibir un golpe de D’Marco Jackson. Con Philadelphia frente a la zona de anotación, el suplente Andy Dalton lanzó directamente hacia Dillon Thieneman, quien consiguió la primera intercepción de su carrera.
La tercera llegó al final del tercer cuarto. En cuarta oportunidad, Hurts fijó demasiado pronto su mirada en DeVonta Smith y T.J. Edwards se interpuso en la trayectoria. Edwards también desvió tres pases durante el partido.
Saquon corrió en la primera mitad; Chicago cerró la puerta después
Saquon Barkley produjo 73 yardas en 11 acarreos antes del descanso y amenazó con controlar el partido. En la segunda mitad consiguió apenas nueve. Ese ajuste fue uno de los mayores méritos de la defensa: los Bears mejoraron el control de sus asignaciones, cerraron los espacios interiores y obligaron a Hurts a ganar desde el bolsillo.
Philadelphia anotó únicamente con su conocido empuje en corto al final de la primera mitad. Fuera de esa serie, nunca encontró continuidad. Los Bears ganaron la batalla de las entregas 3-0, y la ofensiva convirtió el dominio defensivo en 17 puntos sin respuesta después del descanso.
Es importante conservar la perspectiva. Los Eagles ya habían mostrado inconsistencias en sus dos primeras victorias y cometieron diez castigos para 61 yardas. Chicago aprovechó esos errores; no necesita disculparse por ello. Los buenos equipos convierten las fallas del contrario en control del partido.
Philadelphia no encontró excusas
El entrenador Nick Sirianni describió el resultado como una derrota colectiva y asumió la responsabilidad. Philadelphia fue superado en ejecución, protección del balón y ajustes. Hurts regresó después de su evaluación médica, pero nunca estableció ritmo y reconoció que el equipo debía aprender de la experiencia.
Del lado de Chicago, la diferencia fue la coordinación entre las tres unidades. La defensa entregó posesiones, la ofensiva no regaló ninguna y los equipos especiales añadieron dos goles de campo de Cairo Santos. Por primera vez esta temporada, los Bears no necesitaron que una sola parte del equipo compensara los problemas de otra.
El apunte del cronista
La victoria no abre una controversia en la posición de quarterback. Caleb Williams sigue siendo el presente y el futuro de la franquicia. Lo que hizo Keenum ofrece algo distinto y valioso: demuestra que Chicago puede competir mientras su titular se recupera y que Johnson sabe adaptar su ofensiva a las características del jugador disponible. Esta es la primera vez que Johnson tiene que planear y jugar con un QB backup en toda su carrera como coordinador ofensivo o entrenador en jefe.
También deja una lección para cuando Caleb regrese. El balón salió rápido, la protección mantuvo su estructura y el ataque avanzó sin depender de improvisaciones extraordinarias. Williams posee herramientas que Keenum ya no tiene, pero puede incorporar parte de esa economía a su propio juego.
Chicago está 2-1, no ha resuelto todos sus problemas y todavía espera noticias sobre su tackle izquierdo. Nada de eso disminuye lo ocurrido el lunes. Los Bears recibieron a un equipo invicto, jugaron con su tercer quarterback y lo vencieron por veinte puntos en horario estelar.
No fue magia. Fue preparación, ejecución y una defensa que no soltó el partido. Con áreas que mejorar, este equipo aún puede darnos más de lo que nos imaginamos.
Bear Down.
